Las postraciones en el Ngöndro no son un simple ejercicio físico ni un acto de sumisión ciega al lama maestro espiritual. Son una práctica psicofísica profunda que purifica el orgullo, limpia el karma del cuerpo y conecta directamente con la energía de la iluminación.
1. El Simbolismo de los Cinco Puntos (Purificación)
- Orgullo → Se transforma en la Sabiduría de la Ecuanimidad (al postrarse físicamente en el suelo).
- Ira / Odio → Se transforma en la Sabiduría del Espejo.
- Apego / Deseo → Se transforma en la Sabiduría del Discernimiento.
- Celos / Envidia → Se transforma en la Sabiduría del Logro de las Acciones.
- Ignorancia → Se transforma en la Sabiduría del Espacio Absoluto (Dharmadhatu).
2. El Gesto de las Manos (Mudras)
- La coronilla: Purifica el karma del cuerpo.
- La garganta: Purifica el karma de la palabra.
- El corazón: Purifica el karma de la mente.
3. La Práctica Integral (Cuerpo, Palabra y Mente)
- Cuerpo: El movimiento físico continuo de la postración y el mudra.
- Palabra: La recitación continua de la fórmula del Refugio y la Bodhicitta (por ejemplo: Namo Buddhaya, Namo Dharmaya, Namo Sanghaya... o la oración específica de tu linaje).
- Mente: La visualización clara del Árbol de Refugio frente a ti, viendo al Guru en el centro rodeado de budas, bodhisattvas y deidades que irradian luz hacia ti y hacia todos los seres que te rodean (a quienes imaginas postrándose a tu lado).
Oración Clásica de Refugio y Bodhicitta
Sang-gye chö-dang tsog-kyi cho-nam la
Jang-chub bar-du dag-ni kyab-su chi
Dag-gi jin-sok gyi-pe sö-nam kyi
Dro-la phen-chir sang-gye drub-par shok
En el Buda, el Dharma y la Suprema Asamblea (Sangha),
tomo refugio hasta que alcance la iluminación.
Que por el mérito de mi práctica de la generosidad y las demás virtudes,
pueda alcanzar la budeidad para el beneficio de todos los seres.
La Oración del Linaje Nyingma / Dzogchen (Longchen Nyingtik)
Chok-chu na-shuk sang-gye jang-sub dang
La-ma yi-dam khan-dro chö-kyong la
Dag-dang dro-wa khan-mye tam-ched kyi
Go-sum gü-pa chen-pö kyab-su chi
En los Budas y Bodhisattvas que residen en las diez direcciones,
en el Guru, la Deidad (Yidam), la Dakini y los Protectores del Dharma,
yo y todos los seres, tan infinitos como el espacio,
tomamos refugio con profunda devoción de cuerpo, palabra y mente.